martes, 10 de marzo de 2009

MENSAJE A LA CIUDADANÍA

A un año del final del actual gobierno nacional, ante la reiteración de sistemáticos errores en la conducción del Partido Colorado por parte de algunos de sus autogestionados dirigentes, los firmantes de esta carta, en su carácter de activos militantes, algunos durante décadas y otros recientemente llegados A LA ACTIVIDAD PARTIDARIA, consideran necesario hacer públicas las siguientes consideraciones, como modesta contribución a la impostergable tarea de recuperar la confianza ciudadana.

El Partido Colorado, con su actual y anteriores conducciones, ha intentado suicidarse y casi lo logró en el pasado acto electoral.

Como acto preparatorio, hace ya muchos años, intentó desconocer la vigencia del Batllismo, el cual pese a todo consiguió sobrevivir aunque en estado latente.

La responsabilidad de estos actos recae necesariamente en muchos de sus dirigentes encerrados en una cápsula inviolable e impenetrable la que no permitió que se enteraran, real y concretamente, de las inquietudes y aspiraciones del resto de la población, aislándose imprudentemente de sus requerimientos y considerando –seguramente de buena fe- ser los únicos poseedores de la verdad y que por lo tanto todos debían aceptar sus propuestas y soluciones sin resistencia ni objeción.

En aplicación de este erróneo preconcepto, a lo largo de varias décadas, desarticularon el funcionamiento de los órganos partidarios, los que mantuvieron prácticamente inertes, convocándolos tan solo esporádica y circunstancialmente por motivos puramente formales y carentes de contenido sustancial; clausuraron los ámbitos reales de participación de los adherentes y simpatizantes; asistieron impasibles a la sistemática desaparición de todos los medios de comunicación masiva de que disponía el Partido; desarmaron, eficiente y concienzudamente, su organización seccional, perdiendo así contacto con los dirigentes que, en todos los barrios y en cada rincón de la República, con denodado esfuerzo, propalaban y defendían las posiciones partidarias y vaciaron al Partido del profundo contenido ideológico que le había insuflado Don José Batlle y Ordóñez y sus colaboradores y continuadores directos.

El resultado de tales actitudes está a la vista.

Lenta, paulatina e inevitablemente el Partido Colorado y fundamentalmente el Batllismo fueron perdiendo la profunda incidencia que habían alcanzado en el sentimiento y el raciocinio de la sociedad uruguaya, en lo que sustentaba su poderío electoral, que le permitía mantener amplias mayorías en cada contienda electiva .

Desconociendo su glorioso pasado; enterrando en el olvido para las nuevas generaciones la trayectoria refulgente de sus mejores hombres, así como el aporte de los mismos a la cotidiana, tozuda pero gratificante tarea de cimentar en el país la libertad, la democracia y la justicia social; sin metas claras y precisas que generaran el entusiasmo y motivaran el apoyo a sus posiciones y sus postulados, el Partido recorrió un incierto, sinuoso y penoso sendero que lo condujo lamentablemente a la dramática y vergonzante derrota sufrida en las pasadas elecciones.

Sin embargo, pese a algunos de sus principales dirigentes, ni el Partido Colorado ni el Batllismo han muerto.

Ambos sobreviven profundamente arraigados en la mente y en el corazón de un pueblo que, ante el injustificable abatimiento de sus banderas por parte de esos mismos dirigentes, procuró encontrar en otras tiendas partidarias el respaldo para sus inquietudes y sus aspiraciones, confiando en quienes con indudable oportunismo político pero convencidos de su vigencia popular, agitaban símbolos aparentemente similares.

El Partido Colorado debe retomar los principios sustanciales del pensamiento batllista, que informaron y confirieron contenido ideológico a su gestión pública y a su importante obra de progreso y desarrollo de la sociedad uruguaya, desde sus propios inicios.

Hace ya muchos años se sostuvo que ese ideario se podía sintetizar en una fórmula breve y sencilla: “la Libertad como base, la Democracia como medio, el Hombre como fin”.

Si falta cualquiera de los mencionados pilares, de los cuales los dos últimos han sido lamentablemente relegados, fundamentalmente desde el retorno democrático, la fórmula fracasa al no contemplar las necesidades y las inquietudes de la población.

Retomar los principios FUNDACIONALES no significa de manera alguna retornar a las soluciones planteadas hace un siglo para un país y un mundo distinto, sino justamente procurar soluciones actualizadas de acuerdo a la realidad que vivimos pero inspiradas en ELLOS, de los que nunca se debió apartar nuestro Partido.

La tarea a emprender, sin prisa y sin pausa, no será sencilla y estará erizada de obstáculos y dificultades que unos pocos tratarán de oponer, pero será jubilosa e inspiradora en sus resultados cuando los que sabemos que esos principios, que permitieron que nuestra República fuera –no hace tanto tiempo- orgullo para nosotros y ejemplo para los demás nos permitirán una vez mas, retornar a ese sitial y devolverle a la ciudadanía la calidad de vida que merece y la satisfacción de integrar una sociedad que brinde a todos igualdad de oportunidades, sin mas diferencias entre sus habitantes que aquellas que deriven de sus talentos y sus virtudes.

Ello no podrá lograrse si se insiste en mantener una conducción apartada de la realidad y carente de la confianza de los ciudadanos, sin capacidad de autocrítica, que pretende apoyarse en estructuras perimidas, sin abrir auténticos cauces de participación popular y que tozudamente se niega a admitir su responsabilidad en el desastre electoral que –pese al tiempo transcurrido- no solo no ha conseguido superar sino que cada día que pasa parece agravarse inevitablemente.

El Partido puede y debe reivindicar la obra realizada a lo largo de mas de un siglo y medio de profunda incidencia en la realidad nacional, contribuyendo a el desarrollo institucional del país; recomponer sus estructuras; reafirmar los principios fundacionales del Batllismo; elaborar un proyecto de nación con clara visión del presente y del futuro que contemple al menos la primera mitad del siglo actual y plantee soluciones de fondo en relación a los grandes problemas de la República, así como proponer a la consideración de la ciudadanía la candidatura de hombres y mujeres comprometidos con su realización.

A esa tarea, como antes, como siempre, es nuestra obligación convocar a todos para volver a transitar senderos de victoria, de manera que nuestro Partido se constituya, una vez mas, en bastión inexpugnable para luchar por la Libertad, defender la Democracia y conquistar la Justicia Social, enfrentando a quienes desde el fanatismo de sus ideologías - sea cual sea su signo- pretenden abatir esos principios, fundamentales para nuestra sociedad, aún cuando cínicamente simulen defenderlos.-

Montevideo, MARZO 1º de 2009

Año del 80º Aniversario de la muerte de Don José Batlle y Ordóñez.

PD.: Las opiniones y comentarios de los lectores, ya sean favorables o contrarias, serán cordialmente recibidas en pueblobatllista@gmail.com

Dr. Juan Carlos Fon-Amor ABB 3615

Ramón Ferreiro 22388

Nelson Adduino AOA 8569

C/N (R) Jacinto Avilés ACA 2499

Dr. Alejandro Yac AKA 16073

Esc. Jeannette Lapachian BNA 42203

Ana María Rubido BCB 25213

Manuel Suarez BMB 13142

Daniel Darias

Alfredo Rubio BCB 57277

Brenda Carballo BCC 5775

Jorge Suárez BMB 25350

Teresita Laulhe BVC 23069

Angélica Elovaris BZA 37709

Constantino Pantazoglu ABA 3604

Elba Peraza BAA 10266

Sheila Duarte AIH 10600

Adolfo de San Vicente ANB 7752

Damián Suárez BMB 32367

Sallanes BXB 44427