Una lección en el recuerdo
El coraje y la tolerancia
Reportaje al Presidente de
“Tengo a Luis Batlle en la memoria como un nítido recuerdo de infancia”; nos expresa Luis Antonio Hierro López, actual Diputado y Presidente de
“Estaba siempre muy cerca de él – continua Hierro López - ; recuerdo perfectamente la noche del último domingo de Noviembre de 1958 cuando, ante la derrota electoral, mi padre lo llamó desde mi casa y Batlle le dijo: “Lo espero mañana a las ocho de la mañana en el diario ‘Acción’ para empezar a trabajar otra vez”… Yo tendría, entonces, unos ocho o nueve años.
Pero cuando empecé a tratarlo realmente fue en mi adolescencia, cuando tendría yo unos quince años.
Era un hombre de profunda humanidad, tenía una expresión de sentimientos muy cálida y también una gran firmeza de carácter, como lo indica la anécdota anterior y otros hechos y manifestaciones que pude observar posteriormente”.
AQUEL CHUPIN DE PESCADO
Yo escuchaba esas charlas y ello también me ayudó a conocerlo y fijar su forma de ser, su sonrisa, sus ademanes…”
EL CORAJE Y
“El recuerdo en torno a Luis Batlle más claro y mas grato de mi adolescencia proviene de un día en que, contando yo unos 16 años y haciendo mis primeras armas periodísticas y políticas en aquel inolvidable diario ‘Acción’ de la calle Camacuá, entré por un instante a la redacción política y, sin aviso ni saludo previo, me dijo: ‘ciudadano, usted me acompañará a Fray Bentos el próximo fin de semana’. Fueron para mí jornadas inolvidables.
Partimos en su Mercedes colorado; de a ratos manejaba el chofer, otros él. En momentos que él conducía, por la mitad del trayecto, tuvo que aminorar la marcha porque en la ruta estaban realizando trabajos viales. De repente, de uno de los obreros partió un insulto a su persona que se escuchó nítidamente en la clara mañana. Paró el auto y bajó, mientras el chofer intentaba hacer lo propio; él se lo impidió con un gesto a la vez que expresó: ‘Voy solo…’ Se arrimó al grupo y preguntó: ‘¿Alguien tiene algo que decirme?’… Un nervioso silencio tensó el ambiente y, finalmente, un capataz dio un paso al frente y manifestó: ‘No don Luis, siga su camino’… El obrero que había sido responsable del insulto – a quién yo había individualizado perfectamente desde el vehículo – ni lo miró y el caudillo, volviendo sus pasos, retornó al volante siguiendo la marcha sin referirse más al incidente.
UN HOMBRE EN TODA SU GRANDEZA
“Allí – dice Hierro con visible emoción – vi al hombre en toda su grandeza. En esa gira tan breve lo pude observar en su coraje y en su tolerancia. Era un ser humano de grandes dimensiones que en aquella mañana luminosa y fría de 1963, en la paz del ambiente provinciano, le enseñaba a un joven amigo el espíritu que hay que tener, al advertir su inicial rechazo por entrar en una Iglesia.
Estas impresiones y otras que he recogido de mi padre, quien profesó gran cariño y lealtad hacia Luis Batlle, me han permitido definir el perfil de un gran dirigente político, que tenía un enorme olfato para advertir y entender las ansiedades populares y una formidable capacidad para la conducción que le permitió superar las más graves circunstancias”.
La historia podrá criticar algunos aspectos de su gobierno, pero, más allá de cualquier juicio de esa índole, existe un sentimiento popular que los uruguayos tienen solo por su grandes caudillos y yo creo que él lo fue. Por su carisma, por sus actitudes, por sus discursos expresados con un tono de voz inconfundibles y una profunda calidez por su calidad humana.
El me dejó, a los 16 años, un sello imborrable que llevo con orgullo en el alma, en el corazón y en la mente. Y en esa estadística sin tecnología que es nada más – ni nada menos acotamos nosotros – que la historia de las vivencias de un hombre”…
Tomado del fascículo de homenaje a Luis Batlle Berres del Diario Lea (1989) en ocasión del 25º aniversario de su fallecimiento.
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